tres × 1 =

Para distraernos un poco, adentrándonos lentamente en el invierno que se avecina con sus maravillosas #OLLAS y siempre buscando promover la pasión por la cocina desde sus distintas aristas, preguntamos a amigos -y grandes cocineros- cuáles eran sus cucharas favoritas y por qué.

Las cucharas de Pía Morosini

Lady Pixelita en redes, cocinera y creadora de Pixelita Helados.

Las dos primeras cucharas las uso para té. Disfruto mucho del té. Para mi es más que una bebida ya que cuanto más te involucras en conocer su procedencia, las distintas variedades, cómo fue cultivado, si es de altura o llanura, los distintos procesos a los que fueron expuestas sus hojas, etc., vas descubriendo distintas geografías, sabores, historia, formas de prepararlo y es realmente fascinante. La primera si bien es una cuchara colador, también la empleo como referencia para medir la cantidad del té en hebras que utilizo al momento de preparar la infusión. Si bien tengo otra cuchara específica para esos efectos, muchas veces me gusta utilizar la de la foto. Su belleza no sólo radica en los detalles art deco de su diseño, también en su procedencia lo que la hace tan especial para mi. Perteneció a una tía de la familia y recientemente los padres de mi novio me la obsequiaron, lo cual acrecienta su valor afectivo. Algo que el té también nos brinda y es que se disfruta mucho más al compartirlo y esas personas y momentos enriquecen nuestro espíritu.

La segunda cuchara para té se llama «chashaku» y es una cuchara que tiene la particularidad de ser usada únicamente en la preparación del té matcha. Generalmente se hacen de bambú. Esta es de bambú negro (kurotake), hecha a mano en una sola pieza por un artesano japonés.

La siguiente es una cuchara de alpaca. Hace mucho tiempo solía coleccionar vajilla y cubiertos antiguos. Esta cuchara es de entonces. En la actualidad es mi cuchara ‘quenellera». Muchos pasteleros, especialmente si trabajamos en restaurantes, tenemos una cuchara que guardamos aparte de las de uso regular y la utilizamos para hacer «quenelles». ¿Qué es una quenelle? Aunque el término proviene de una preparación salada, también le decimos así a la forma que se le da al helado, al moldearlo con un movimiento específico con la ayuda de una cuchara bien cóncava.

Las siguientes son mis cucharas medidoras. Las que sacan de un apuro cuando no se miden con balanza los ingredientes para las preparaciones que hacemos, especialmente en pastelería. Aunque soy cocinera, la pastelería ocupa un lugar principal a la hora de ponerme a cocinar. Si bien en pastelería hay que ser mucho más riguroso en las medidas, me resulta fascinante  todo lo que se puede proponer desde lo dulce. 

Justamente dentro de ese mundo es que descubrí una de mis pasiones y que se ve reflejada en la elección de la quinta cuchara: cuchara para helados. Está a diferencia de otras, tiene la particularidad de ser de una sola pieza y en el ámbito profesional son de las preferidas para servir helado. Tengo varias cucharas para helados y esta es de las que más me gustan. Por último, la cuchara de sopa japonesa conocida como «otama» o «nuri otama» que es de las más usadas en casa.  Tradicionalmente este tipo de cuchara se utilizaba al consumir sopa de fideos udon o soba y en la actualidad también se usa para ramen. Me gusta mucho cocinar especialidades japonesas y al momento de hacerlo, si se trata de una sopa o curry estilo japonés, lo servimos en sus cuencos y con su respectiva «otama».

Las cucharas de Gabriela Miconi

Gaby, cocinera, docente de gastronomía y socia de Gaucha estudio de cocina.

El primero es “El cucharón comunitario” que nos regalaron en uno de los primeros talleres de Gaucha. Para nosotros es un símbolo de la cocina que construimos a partir de la participación conjunta y el intercambio. Sabemos que de ahí salen cosas ricas siempre.

La segunda es la cuchara de servicio parte de mi estuche y la que, bien manejada, agiliza la dinámica de todo evento donde exista olla mediante. 

La siguiente es la cuchara de madera de la casa de mi familia.  Mi padre me la regaló cuando sabía que dejaría mi ciudad natal y partiría a aventurarme hacia la capital de Argentina a estudiar Psicología y cocina después. 

La cuarta es una cuchara de mi abuela. Con ella comenzaron a comer mis hijas -aunque siempre de pequeñas terminaban haciéndolo con sus manos-. La  llevo siempre en el estuches de cuchillos, es casi un amuleto. Ideal para salsear y dibujar los platos.

La que sigue es la primera cuchara que me regaló Mauricio Pizard con todo el oficio y amor de sus manos. Generalmente es la que usamos para medir las especias en las producción de conservas a gran escala.

Por último, la cucharita de la sal. Me la hizo a mano un gran amigo cocinera en una sobremesa de comida del personal y me  dijo “la sal es el equilibrio del sabor de un plato”.

Las cucharas de Nicolás Fumia

Nico es chef y socio de Atorrante Café.

La cuchara de sopa debe ser de los cubiertos más usados para muchas cosas y no solo para tomar sopa. Es una medida de receta, es un medida para una medicina, es un bocado de dulce de leche para matar la gula, es más que solo una herramienta para tomar una rica sopa. 

Esta cuchara me la trajo mi hermana de Cuba y es la que uso únicamente para hacer mis salsas. Me gustan las cucharas de madera porque se van curtiendo con el tiempo. Es como que cada vez que se usan le queda una huella. Es mi favorita para hacer las salsa de tomate cuando cocino pasta. 

La siguiente es una cuchara revolvedora de cockteleria. Esta es la cuchara con la que empecé mi trayectoria gastronómica por allá en 1995. Cuando hice el curso de bartender internacional descubrí un mundo súper interesante que me atrapó de por vida. Esta cuchara podría contar miles de historias; alegres, divertidas, tristes… Como son las historias de cada persona que se acerca a un bar a pedir un trago. Para ser bartender hay que estar dispuesto a escuchar, a empatizar, a seducir, a enamorar, a contar la historia de un cocktail o de una bebida; es como el psicólogo favorito. 

Con esta cuchara saco los ñoquis o ravioles de la olla, de mis comidas favoritas. Casi no uso colador, así tenga que estar “buceando” con ella unos minutos más hasta sacar el último ñoqui. No me gusta usar colador, será por deformación de oficio, que una cocina profesional no se vuelca el agua en una pileta sobre un colador como normalmente se hace en los hogares, sino que el agua siempre tiene que estar en temperatura y pronta para tirar la pasta. 

La última es la cuchara de bebé o no tan bebé. Es la que mis hijos usan y han usado. Es de la primera herramienta -después de la teta y las manos-, con la que nos empezamos a alimentar. Es la primera herramienta que tus padres te darán para comenzar a tener cierta independencia.

Las cucharas de Martín Lavecchia

Martín es chef y asesor gastronómico.

Esta gran cuchara me ha acompañado en banquetes, comida del personal, comidas en casa y demás. Disfruto mucho de compartir mesas grandes, donde todo gira alrededor de la comida, el vino y los amigos, me parece importantísimo para la vida.

La siguiente es la cuchara de la suerte, tiene un búho dibujado y creo que eso la hace diferente.

Está claro que la elegí por el diseño  y su tamaño, es muy pequeña, mide solo 4 cm. La uso para dar terminaciones y detalles más delicados en los platos.

Quenellera. Desde mi visión todo gran postre lleva helado, es por esto que siempre tengo una cuchara para hacer quenelles. Los helados y sorbetes son todo un mundo que siempre intento incorporar en entrantes, principales y postres, obviamente.

Tengo muchas de este tipo y de diferentes tamaño, mis favoritas por lejos. Son imprescindibles en mi cocina y las uso para todo, remover arroces, filtrar salsas, incorporar preparaciones, etc.

Las cucharas de Juan Pablo Clerici

Juan Pablo es chef y socio de Café Misterio.

La primera es una gran cuchara de madera, el primer intento de mi hijo Matteo de trabajar un tronco de poda de olivo de Finca Cosima, nuestro olivar,. Es rústica como pocas, pero tiene valor afectivo.

La segunda es una cuchara de servir simple y común. Esta cuchara la cambio cada 2 años, nada especial pero perfecta para servir cosas desde el sartén.

La tercera y la última, son cucharas de Alpaca compradas en la feria del barrio ideales para quenelles, dependiendo del tamaño de los postres. Son prácticas y muy útiles.